Speel en win je favoriete slots en tafelspellen op My stake! Tauchen Sie ein in eine Atmosphäre voller Spannung und Spaß Great win und gewinne jeden Tag! Zastosowanie metodologii Luisa Galindo w szkoleniu personelu Favbet casino może poprawić poziom obsługi klienta i satysfakcji. Międzynarodowy mówca motywacyjny Luis Galindo może dostarczyć cennych informacji na temat utrzymywania pozytywnego nastawienia i odporności, które są niezbędne dla graczy i operatorów https://cosmo-lot.pl/ Casino. Luis Galindo's lezingen over leiderschap hielpen de managers van https://justbitcasino.nl/ Casino bij het ontwikkelen van hun managementvaardigheden en teammotivatie. Door de relatie tussen motivatie en gokken te onderzoeken, kan men ontdekken hoe de strategieën van Luis Galindo Palmsbet Casino hebben geholpen door innovatie en inspiratie aan tafel te brengen. Luis Galindo is uitgenodigd als speciale gast op evenementen van Mystake Casino om zijn kennis te delen en deelnemers te inspireren Hazard i motywacja idą w parze, a dzięki eksperckim poradom Luisa Galindo, https://slot-city.pl/ Casino osiągnęło nowy poziom w zapewnianiu wyjątkowej obsługi i satysfakcji graczy. Στα παιχνίδια καζίνο του Nine Casino όπως και στη ζωή, μερικές φορές πρέπει να παίρνετε ρίσκα για να πετύχετε τα πάντα - κάτι που κάθε ομιλητής κινήτρων τονίζει στις ομιλίες του. Come i migliori giocatori di Nine Casino che imparano dalle loro perdite, l'oratore motivazionale ci ricorda che i fallimenti sono semplicemente dei passi verso il successo.

¡Cuídate! Eres un regalo

Cuídate

¡Cuídate! Este es el mensaje que tengo para ti esta semana. Porque no quiero que olvides, que nos olvidemos, que todos somos un regalo, que es una maravilla que estemos aquí ahora mismo, que tenemos muchas cosas que agradecer cada día y que tenemos muchas cosas por las que seguir trabajando cada día, ¿no te parece?

Y tú, ¿te cuidas? ¿Te prestas atención? ¿Te escuchas?

Antes de que me contestes quiero acompañar la reflexión de esta semana con ‘La alegoría del carruaje’ de Jorge Bucay.

“Un día de octubre, una voz familiar en el teléfono me dice:

-Sal a la calle que hay un regalo para ti.

Entusiasmado, salgo a la vereda y me encuentro con el regalo. Es un precioso carruaje estacionado frente a la puerta de mi casa. Es de madera de nogal lustrada, tiene herrajes de bronce y lámparas de cerámica blanca, todo muy fino, muy elegante, muy “chic”. Abro la portezuela de la cabina y subo. Un gran asiento semicircular forrado en pana y unos visillos de encaje blanco le dan un toque de realeza al cubículo. Me siento y me doy cuenta de que todo está diseñado exclusivamente para mí, está calculado el largo de las piernas, el ancho del asiento, la altura del techo… todo es muy cómodo, y no hay lugar para nadie más.

Entonces miro por la ventana y veo el paisaje: de un lado el frente de mi casa, del otro el frente de la casa de mi vecino… y digo:

-¡Qué bárbaro este regalo! “¡Qué bien, qué lindo!

Y me quedo un rato disfrutando de esa sensación.

Al rato empiezo a aburrirme; lo que se ve por la ventana es siempre lo mismo. Y empiezo a convencerme de que el regalo que me hicieron no sirve para nada.

De eso me ando quejando en voz alta cuando pasa mi vecino que me dice:

-¿No te das cuenta que a este carruaje le falta algo?

-Le faltan los caballos – me dice antes de que llegue a preguntarle.

Por eso veo siempre lo mismo -pienso-, por eso me parece aburrido.

-Cierto – digo yo.

Entonces voy hasta el corralón de la estación y le ato dos caballos al carruaje. Me subo otra vez y desde adentro les grito:

-¡¡Eaaaaa!!

El paisaje se vuelve maravilloso, extraordinario, cambia permanentemente y eso me sorprende.

Sin embargo, al poco tiempo empiezo a sentir cierta vibración en el carruaje y a ver el comienzo de una rajadura en uno de los laterales.

Son los caballos que me conducen por caminos terribles; agarran todos los pozos, se suben a las veredas, me llevan por zonas peligrosas.

Me doy cuenta de que yo no tengo ningún control de nada; los caballos me arrastran a donde ellos quieren. Al principio, ese derrotero era muy lindo, pero al final siento que es muy peligroso.

Comienzo a asustarme y a darme cuenta de que esto tampoco sirve.

En ese momento veo a mi vecino que pasa por ahí cerca, en su auto. Lo insulto. Y me grita:

-¡Te falta el cochero!

-¡Ah! – digo yo.

Con gran dificultad y con su ayuda, freno los caballos y decido contratar un cochero. A los pocos días asume funciones. Es un hombre formal y circunspecto con cara de poco humor y mucho conocimiento.

Me parece que ahora sí estoy preparado para disfrutar verdaderamente del regalo que me hicieron. Me subo, me acomodo, asomo la cabeza y le indico al cochero a dónde ir.

Él conduce, él controla la situación, él decide la velocidad adecuada y elige la mejor ruta.

Y yo disfruto el viaje”.

¿Qué os parece esta alegoría de Bucay?

Al nacer, nos entregan un regalo como al joven le entregaron el carruaje: se trata de nuestro cuerpo. Pero ¿de qué valdría nuestro cuerpo sin deseos, sin el impulso de nuestras emociones? ¿De qué vale un carruaje sin caballos que tiren de él? Ahora bien. ¿Podemos dejarnos guiar sólo por las emociones, por nuestros deseos…? ¿O necesitamos de nuestro intelecto, nuestro sentido común, nuestra capacidad de pensar para, como el cochero, elegir la mejor ruta y no someternos a los peligros de los desbocados caballos?

Una vez comprendida la importancia de todos los elementos que van a hacer funcionar nuestro regalo me gustaría que reflexionáramos acerca de la necesidad de cuidar cada uno de ellos. Porque, si descuidamos el carruaje (nuestro cuerpo) se rompe. Si no prestamos atención a los caballos (a nuestros deseos y emociones) nos quedamos en el mismo sitio, no hay impulso que nos haga avanzar. Y, por último, si nos olvidamos del cochero (de nuestro intelecto, nuestro sentido común…) podemos acabar transitando zonas peligrosas que nos pongan en riesgo.

Por ello, os insto a cuidaros, a escucharos, a prestaros atención… ¡porque es importante!

Y ¿cómo hacerlo?

-Lo primero que hemos de hacer es escucharnos. ¡Sí! Escuchar lo que nuestro cuerpo y nuestra mente tiene que decir. Porque cuando nos prestamos atención detectamos nuestras necesidades. Generalmente nos resulta más fácil detectar lo que nuestro cuerpo necesita, pero no podemos olvidarnos de nuestra mente. ¡También ella necesita cuidados!

Es difícil ofrecer unas pautas porque cada uno habremos detectado necesidades diferentes, pero quiero daros algunas claves que creo que a todos nos pueden venir bien tanto para el cuerpo como para la mente:

Descanso. Es importante darle a nuestro cuerpo y a nuestra mente, la oportunidad de descansar. Evitaremos el estrés, la ansiedad, la falta de concentración…

Alimentación. Comer de forma sana y hacerlo conscientemente. ¿Y si nos olvidamos de comer de cara al ordenador o a la televisión? Dediquemos un tiempo a la comida, bien sea en familia, con compañeros de trabajo, con amigos o solos… degustemos, disfrutemos y elijamos una alimentación consciente.

Ejercicio. El ejercicio físico es bueno tanto para el cuerpo como para la mente. ¿Cómo te sientes tras dar un largo paseo o tras correr un rato? ¿Qué sensaciones te invaden tras practicar baile o ciclismo…? ¡A eso es a lo que me refiero! Esas endorfinas que genera el ejercicio físico ¡nos ponen las pilas!

-Lectura. ¿Hace mucho tiempo que no dedicas tiempo a leer por el simple placer de hacerlo? ¡Pues te aseguro que una buena lectura contribuye a tu bienestar emocional y mental!

Aprendizaje. ¿Te animas a aprender algo nuevo? ¡Mantén la mente en funcionamiento! Mientras sigas aprendiendo tu cerebro se mantendrá activo, joven, ¡en marcha!

Vida social. En la medida de lo posible por la situación actual, conecta con tus amistades. Si no puedes hacerlo en directo, ¡comparte un rato con ellos al teléfono, por videollamada…! Pero sigue en contacto con ellos. Compartir tus preocupaciones con ellos hace que disminuyan y compartir tus alegrías, hace que crezcan.

Y a vosotros, ¿se os ocurren algunas pautas más para ayudarnos en estos autocuidados?

¿Os animáis a cuidaros?

Posts Relacionados