Pequeños gestos, grandes cambios, ¿te atreves a cambiar?

person-731319_1920El batir de las alas de una mariposa puede provocar un huracán en otra parte del mundo, es el denominado ‘efecto mariposa’ relativo a pequeñas acciones que pueden desencadenar grandes cambios. Y de esto es de lo que quiero hablaros en el post de esta semana, de los pequeños gestos que podemos adoptar en nuestra día a día y que nos pueden ayudar a cambiar esos aspectos que no nos satisfacen plenamente de nuestra vida. ¿Te atreves a cambiar?

En los últimos años he leído en los medios de comunicación y en las Redes Sociales sobre multitud de iniciativas que nacieron de un pequeño impulso, de un gesto ligero como el movimiento de las alas de una mariposa y que, posteriormente, han devenido en un gran cambio. Iniciativas por el medio ambiente como el uso de bolsas de tela o biodegradables; el aprovechamiento de las sobras de restaurantes y bares con las neveras solidarias que han surgido en las calles de nuestras ciudades para ayudar a los más desfavorecidos, o ese ‘café pendiente’ que muchas personas dejan pagado en las cafeterías que frecuentan.

Todas ellas y otras muchas más nos han servido, nos sirven cada día, para darnos cuenta de que no hay que hacer grandes hazañas para conseguir cambiar el trocito de mundo que nos ha tocado vivir. ¡Pues bien! Me gustaría que trasladáramos esa posibilidad, este ‘efecto mariposa’ a nuestro plano personal. Porque, en muchas ocasiones, el cambio nos parece como una montaña gigante que somos incapaces de escalar…por miedo, por pereza, porque creemos que es imposible. Pero, ¿y si empezamos por pequeños cambios?

Me gustaría darte una especie de guía para que el cambio te resulte más fácil:

  1. Visualiza el objetivo. Pregúntate ¿qué quieres cambiar? ¿Quieres mejorar tu relación con tus compañeros de trabajo, con tu familia? ¿Quieres cuidarte un poco más? ¿Quieres más tiempo libre? ¿Quieres promocionar en tu trabajo?
  2. ¿Qué puedes hacer para acercarte al objetivo? ¿Qué medidas puedes tomar para ir modificando esa situación que no te gusta del todo? ¿Qué herramientas tienes en tu mano para afrontar el cambio?
  3. Establece un plan específico donde organices de forma detallada tus acciones para conseguir el objetivo. Reflexiona sobre tus fortalezas y cómo puedes utilizarlas, sobre las amenazas y cómo puedes eliminarlas o minimizarlas y date un tiempo de evaluación para saber si lo estás consiguiendo y así poder rectificar las acciones, según progreses, si es necesario. Empieza por lo más fácil. Si, por ejemplo, quieres mejorar tu estado de salud ¿por qué no sales a caminar cada día media hora? Más adelante, tú mismo te fijarás un escalón superior como suprimir algún exceso alimentario o apuntarte a un gimnasio. Si lo que te has propuesto es ser más organizado, ¿por qué no empiezas elaborando una lista diaria de tareas y repasándola al finalizar la jornada?
  4. Repite cada día el paso número tres. De esta forma, crearás un hábito (que no es más que un comportamiento repetido) y lograrás interiorizarlo.
  5. Una vez interiorizado ese hábito, estarás más cerca de tu objetivo inicial y es el momento de sumar otro pequeño gesto que te acerque al cambio deseado.
  6. Lleva un registro de tus avances para que ante cualquier duda lo releas y te impulse a seguir. No se trata de rapidez. Se trata de cambiar adecuadamente. El ritmo, si no estás estancado, aunque sea lento puede ser el correcto.

Como ves, para cambiar algún aspecto que no te guste de tu vida sólo hace falta una cosa: ¡atreverse a cambiar!

Te invito a que te dejes de excusas porque, como te he explicado, no necesitas de grandes hazañas, de grandes sacrificios, pero el cambio valdrá la pena. En este caso, en tu caso, el pequeño aleteo de tus alas generará un huracán de felicidad en tu vida.

Y ahora, si me lo permites, te repito la pregunta que te formulé al principio de este post:

“¿Te atreves a cambiar?”

 

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Comentarios (3)

Muy interesante, para reflexionar y tener una mejor vida. Gracias

Gracias por este mensaje Luis Galindo, en estos dias he estado reflexionando sobre las pequeñas acciones que con dedicacion y poco esfuerzo se van sumando dia tras dia hasta formar un compendio de sueños realizados, un paso me puede acercar al obejetivo que quiero, y un paso me puede alejar. En los detalles pequeños se encuentra la esencia de la vida. Saludos.

Muchísimas gracias por compartir tu reflexión con todos nosotros. ¡Un saludo!

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