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Colaborar para avanzar. ¿Necesitas a los demás?

Colaborar

Colaborar para avanzar. Esta semana de agosto quiero que reflexionemos sobre algo tan necesario como es la colaboración. Necesario y, ahora más que nunca, indispensable para seguir avanzando.

¿Necesitas a los demás? ¿Los demás necesitan de vuestra colaboración?

Mirad qué cuento he escogido para ayudarnos con esta reflexión. Se titula ‘Las dos culebras’.

“Había una vez dos culebras que vivían tranquilas y felices en las aguas estancadas de un pantano. En este lugar tenían todo lo que necesitaban: insectos y pequeños peces para comer, sitio de sobra para moverse y humedad suficiente para mantener sus escamas brillantes y en buenas condiciones.

Todo era perfecto, pero un año llegó una estación más calurosa de lo normal y el pantano comenzó a secarse. Las dos culebras intentaron permanecer allí, a pesar de que cada día la tierra se resquebrajaba y se iba agotando el agua para beber. Les producía mucha tristeza comprobar que su enorme y querido pantano de aguas calentitas se estaba convirtiendo en una mísera charca, pero era el único hogar que conocían y no querían abandonarlo.

Esperaron y esperaron las deseadas lluvias, pero éstas no llegaron. Con mucho dolor de corazón, tuvieron que tomar la dura decisión de buscar otro lugar para vivir.

Una de ellas, la culebra de manchas más oscuras, le dijo a la culebra de manchas claras:

– Aquí solo ya solo quedan piedras y barro. Creo, amiga mía, que debemos irnos ya o moriremos deshidratadas.

– Tienes toda la razón, vayámonos ahora mismo. Tú ve delante, hacia el norte, que yo te sigo.

Entonces, la culebra de manchas oscuras, que era muy inteligente y cautelosa, le advirtió:

– ¡No, eso es peligroso!

Su compañera dio un respingo.

– ¿Peligroso? ¿Por qué lo dices?

La sabia culebra se lo explicó de manera muy sencilla:

– Si vamos en fila india los humanos nos verán y nos cazarán sin compasión ¡Tenemos que demostrar que somos más listas que ellos!

– ¿Más listas que los humanos? ¡Eso es imposible!

– Bueno, eso ya lo veremos. Escúchame atentamente: tú te subirás sobre mi lomo, pero con el cuerpo al revé. En vez de dos serpientes pareceremos un ser extraño, y como los seres humanos siempre tienen miedo a lo desconocido, no nos harán nada.

– ¡Buena idea, intentémoslo!

La culebra de manchas claras se encaramó sobre la culebra de manchas oscuras y cada una sujetó con la boca la cola de la otra. Unidas de esa forma tan rara, comenzaron a reptar. Al moverse sus cuerpos se bamboleaban cada uno para un lado formando una especie de ocho que se desplazaba sobre la hierba.

Como habían sospechado, en el camino se cruzaron con varios campesinos y cazadores, pero todos, al ver a un animal tan enigmático, tan misterioso, echaron a correr muertos de miedo, pensando que se trataba de un demonio o un ser de otro planeta.

El inteligente plan funcionó, y al cabo de varias horas, las culebras consiguieron su objetivo: muy agarraditas, sin soltarse ni un solo momento, llegaron a tierras lluviosas y fértiles donde había agua y comida en abundancia. Contentísimas, continuaron tranquilas con su vida en este nuevo y acogedor lugar”.

¡Cómo hubiera cambiado todo si las culebras no hubieran colaborado entre ellas para salir de la difícil situación!, ¿verdad?

Y vosotros, ¿colaboráis con los demás? ¿Necesitáis de su colaboración?

¡Seguro que en algún momento habéis necesitado la ayuda de otras personas para conseguir vuestros objetivos!

Pero yo os quiero animar a que también seáis vosotros los que prestéis esa ayuda, a que colaboréis para que otras personas consigan sus objetivos, ¿os atrevéis a introducir el hábito de la colaboración en vuestra vida?

Para ello:

  • Estad atentos a las necesidades de las personas que os rodean. En casa o en el trabajo. Estad pendientes de lo que necesitan, adoptad una actitud de servicio y no dudéis en preguntar, ¿en qué puedo ayudar?
  • Al mostrar esta predisposición, también conseguiréis que los demás se abran a solicitar vuestra ayuda, que sean conscientes de que tienen un apoyo más ¡tan necesario a veces para poder continuar!
  • Tened en cuenta que el fin de la colaboración no es el agradecimiento sino el lograr un objetivo que se convierte en el nuestro, un objetivo conjunto. Es decir, se trata de hacer nuestro también el fin en el que estamos colaborando. ¡Es un trabajo en equipo!
  • A veces, tendremos que emplear nuestro tiempo libre en esa ayuda. ¿Estamos dispuestos? Os aseguro que es una de las mejores formas de emplear el tiempo, ayudando a otros a conseguir sus metas. Porque sus logros se convierten en un motivo más para sentirnos satisfechos.
  • Mirad esa colaboración como una oportunidad. Primero, porque estás en una posición dónde puedes participar en algo más grande que haciéndolo tú solo, el resultado suele ser mayor y mejor. Segundo, porque es una forma de conocer un poco más a los demás, su trabajo, sus inquietudes… ¡y también una forma de aprender cosas nuevas y de practicar la empatía!

¿Os parece que practiquemos la colaboración en esta época difícil que estamos atravesando y de la que solo podemos salir con la ayuda del resto? ¿Os animáis a estar atentos a las necesidades de vuestra familia, vecinos o compañeros de trabajo? ¿Creéis que es posible que con vuestra colaboración su meta esté un poco más cerca? Y, si aceptáis el reto, ¿os atrevéis a contarme cómo os habéis sentido al colaborar con los demás, al ayudarles a hacer realidad o a estar un poco más cerca de sus sueños? ¡Espero vuestras respuestas!

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