Personas guía, personas con luz ¿eres una de ellas?

personas guía

¿Os habéis dado cuenta de que existen personas que tienen luz? ¿Personas que sirven de guía al resto? ¿Conocéis a este tipo de personas? ¿Sois una de ellas?

Esta semana me encantaría reflexionar sobre ellas, sobre sus características y sobre todo lo que contribuyen a un equipo de trabajo, a un grupo de amigos o a la familia.

¿Me acompañáis en esta reflexión sobre esas personas con luz?

He querido recuperar una pequeña historia que puede ayudarnos a reconocer mejor a estas personas y, ¿por qué no? a convertirnos en una de ellas.

“Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.

La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquélla.

Mientras caminaba, este hombre se encontró con otro vecino de la ciudad, quien al acercarse se da cuenta de que el caminante era Guno, un hombre ciego del pueblo.

Con asombro y bastante sorna en su voz, este vecino preguntó al hombre ciego.

  • ¿Qué haces Guno, si eres ciego, con una lámpara en la mano? Si tú no ves, ¿qué te importa tener o no tener luz en tu paseo?

El hombre ciego sonrió ante el comentario de este vecino y le respondió:

  • Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Conozco cada recoveco de estas calles de memoria, tengo cada esquina en mi cabeza, cada agujero o desnivel… Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mí.

El vecino, avergonzado por haber tomado por un ignorante al hombre ciego, sonrió ante este gesto de generosidad”.

Este hombre había elegido ser luz para los demás. ¿Cuál es la primera característica del hombre ciego que os viene a la cabeza tras leer esta historia?

Generosidad. ¿Verdad? El vecino invidente no había encendido la lámpara para su provecho, sino que lo había hecho para ayudar a los demás. Había realizado un acto de generosidad pensando en el resto de las personas del pueblo que podían ver dificultado su caminar en la oscuridad de la noche.  Las personas guía, las personas luz son generosas. ¡Ya tenemos esa primera característica!

La segunda característica que se percibe claramente en el cuento es la que permite ser capaz de adelantarse a los deseos y necesidades de los demás. Para ello, estas personas que se convierten en guía para el resto están permanentemente atentas a los demás. Viven por y para los demás. Podríamos decir que la segunda característica que las define es la ‘actitud de servicio’. Porque siempre están dispuestas a actuar como guía para otros, porque su luz está ahí cuando los demás están perdidos.

La tercera característica que quiero destacar y que tienen en común todas esas personas con luz con las que he tenido la suerte de cruzarme en mi vida es que son personas cercanas. Saben dar la suficiente confianza para que te sientas cómodo iluminado por su luz. La empatía hacia los demás les hace ser muy cercanos.

Y, sobre todo, no piden nada a cambio. Son luz. Son guía… pero no esperan ninguna recompensa por ello. ¡Ya la tienen! Porque son felices reconfortando a otras personas, ayudando a iluminar sus vidas, sirviéndoles de guía en su camino.

¿Y vosotros? ¿Reconocéis entre vuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo alguna persona con luz? ¡Seguro que sí!

En estos momentos en los que el mundo está asistiendo a una guerra, en la que millones de personas cada día se convierten en refugiados de la noche a la mañana, veo en los informativos la catástrofe, pero también veo cada día a muchas personas con luz, a muchas personas guía. Son todos esos voluntarios que aguardan en la frontera entre Ucrania y Polonia a las mujeres y a los niños que han salido huyendo de su ciudad bombardeada con apenas una maleta o una bolsa de viaje. Esas que esperan con comida caliente, con mantas, con un billete de autobús, con una sonrisa, con un techo… Esas personas que no han dudado en conducir más de 3.000 kilómetros para recoger a familias de refugiados y llevarlos a un lugar seguro como han hecho muchos españoles (tanto asociaciones como particulares) o esas personas como el chef José Andrés que se ha puesto manos a la obra para alimentar a todos esos refugiados en la frontera. ¡Tantas y tantas personas con luz en un momento de oscuridad! ¿No os parece? Personas que ayudan a personas.

¡Y tengo una buena noticia! No es necesario ir hasta esa frontera para ser una persona con luz en esta terrible guerra que nos afecta a todos. También desde nuestro país, desde nuestra Comunidad, desde nuestra provincia, desde nuestra ciudad podemos ayudar a todas esas personas y ser un pequeño faro, ser una de esas personas con luz que sirven de guía en el camino, aunque sea en un pequeño trecho.

¿Os animáis a ser una de esas personas con luz? ¿Os atrevéis a practicar la generosidad, la actitud de servicio, la cercanía y la solidaridad con los que os rodean? Tenemos una buena oportunidad de demostrar, una vez más, que somos un país lleno de personas con luz, de personas extraordinarias.

¿Nos animamos a ser parte de esa gran luz que hace tanta falta? ¿Qué vais a hacer vosotros por ser luz para los demás?

 

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