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¿Qué tal si aprendemos a vivir?

“La muerte no es triste, lo triste es no saber vivir. La muerte forma parte de la vida y la vida forma parte de la muerte, ninguna puede vivir sin la otra, por lo que la muerte es un regalo de la vida. ¿Por qué creemos que es triste morir? No sabemos que hay detrás de la muerte”. Pablo Ráez

vivirHace menos de una semana que Pablo Ráez, este joven de 20 años, enfermo de leucemia, falleció. Por eso, quizás, este mensaje todavía nos emociona más al leerlo. Porque venía de una persona que tenía a la muerte rondándole muy cerca. Y nos emociona porque observando los últimos años de la vida de este joven andaluz podemos afirmar de manera tajante que él sabía cómo vivir. Y cuando le detectaron la enfermedad decidió vivir su vida removiendo conciencias, instando a la donación de médula ósea y luchando por él mismo y por todos los enfermos desde una visión trascendente de la vida. El director general de la Organización Nacional de Transplantes, Rafael Matesanz, aseguró en una entrevista en la Radio que el movimiento generado por Pablo Ráez había hecho aumentar sobremanera el número de donantes de médula. ¿No es maravilloso?

Este joven de 20 años es un ejemplo para todos. Su vida (aunque corta) ha valido la pena. ¡Y mucho!

Cuando contemplo vidas como la de Pablo me pregunto si nosotros, en general, sabemos cómo vivir, cómo disfrutar de la vida a diario, de cada momento, de cada segundo del día, de los momentos felices y también de los momentos más complicados. ¡Sí! porque también es posible que estos momentos –los complicados- nos ayuden a ser mejores, a disfrutar del resto de momentos, a ser un poco más felices.

Muchas veces vivimos pendientes de ese ascenso, de ese viaje, del fin de semana, de esa celebración, de dejar de pagar la hipoteca o de acabar con el préstamo del coche. Muchas veces vivimos demasiado pendientes de lo bueno que nos espera y no nos paramos a pensar en lo bueno que nos pasa cada día, en lo que podemos disfrutar cada día. Los que me conocéis me habréis escuchado en alguna ocasión decir que “tenemos que aprender a vivir de lunes a lunes y no sólo esperando los fines de semana”. Porque creo que es fundamental que nos convirtamos en personas capaces de disfrutar cada día antes de que echemos en falta todos los días de la vida que nos hemos robado sin darnos cuenta.

Hace ya tiempo, escribí en un post en el que os preguntaba ¿Cuántos años has vivido? y en el que incluía un cuento maravilloso que podéis leer en este enlace sobre los años verdaderamente vividos. Pues bien, en el post de hoy quiero que todos nos esforcemos por aprender a vivir. Porque ¡sí!, al principio requerirá de un esfuerzo, pero luego todo fluirá y nos habremos convertido en los dueños de nuestra propia vida.

Y para que aprendamos a vivir voy a compartir con todos vosotros unas pautas que, me parece, pueden ayudarnos a todos:

-Deja de preocuparte por el qué dirán. Es tu vida y no la de los demás. Y tienes que vivir tu vida sin tener en cuenta si a los demás les parecen mejores o peores las decisiones que tomas.

-Valora lo que tienes. Cuando te levantes cada mañana y abras los ojos ¡da las gracias por estar vivo! Y da las gracias porque empieza un nuevo día en el que puedes lograr eso que te has propuesto. Y no olvides mirar a tu alrededor y ver todo lo que ya has conseguido.

-Presta atención a las personas que te quieren. Y demuéstrales también tu amor. No des por hecho que ya lo saben. Dedícales tiempo, el que sea posible, pero ¡ahora! No esperes al fin de semana o a las vacaciones.

-Dedica esfuerzo a ese objetivo que te has propuesto. Y disfruta esforzándote, al margen del resultado. Disfruta del camino. Si alcanzas el objetivo ¡enhorabuena! Si no llegas, detente a pensar en todo lo que has aprendido por el camino y cómo vas a utilizarlo en tu día a día.

-Guarda algún espacio en tu vida para acciones solidarias. Acompañar enfermos, participar en actos de voluntariado… ¡lo que esté al alcance de cada uno!

-Dedica cinco minutos al final del día a reflexionar sobre la jornada y a analizar cómo ha ido el día. Escribe todo lo bueno que te ha pasado en el día y así lo disfrutarás el doble.

¿Os animáis a tomar las riendas de vuestra vida? No esperemos a que nos pase algo grave para darnos cuenta de que la vida se nos escapa sin vivirla, vivamos cada momento, ¡disfrutemos cada segundo de nuestro día!

Y tú, ¿quieres seguir el ejemplo de Pablo y vivir plenamente tu día?

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